Una compañía colombiana de software empresarial. Construimos dos productos y los implantamos nosotros mismos en la operación de cada cliente.
No empezamos por la tecnología. Empezamos mirando bodegas donde los pedidos se priorizaban a los gritos, y archivos corporativos donde la respuesta ya existía pero nadie la encontraba a tiempo. Digiturno nació de lo primero. DigIA, de lo segundo.
Son dos productos distintos que resuelven el mismo problema de fondo: la información de una empresa existe, pero llega tarde. Digiturno ordena la operación logística —colas, despacho, rutas, prueba de entrega— sin pedirle a nadie que cambie de ERP. DigIA pone el conocimiento documental de la compañía a responder preguntas en lenguaje natural, citando siempre de dónde sacó cada dato.
Nos define una decisión incómoda que tomamos temprano: la inteligencia artificial que vendemos corre dentro de la infraestructura del cliente, no en la nuestra. Es más difícil de construir, más difícil de operar y más difícil de vender que conectarse a un proveedor externo. La sostenemos porque los datos con los que trabaja una empresa —sus contratos, sus costos, sus clientes— no deberían tener que salir de su perímetro para volverse útiles.
Convertir la operación diaria de una empresa —lo que pasa en la bodega, en el despacho, en el archivo— en información que se pueda usar el mismo día, con software que la empresa controla por completo.
Ser la compañía a la que las empresas de la región acuden cuando quieren inteligencia artificial aplicada a su operación sin entregar sus datos a cambio.
Cinco compromisos concretos. Cada uno se puede verificar en un proyecto real.
No entrenamos modelos con la información de nuestros clientes, no la movemos a nuestra infraestructura y no la compartimos con nadie. Cuando decimos nube privada, es la de la empresa.
Los números que publicamos salen de operaciones reales. Si un módulo todavía está en desarrollo, lo decimos antes de firmar, no después.
Implantamos sobre lo que la empresa ya tiene, ERP incluido. Nadie tiene que cambiar de sistema ni parar la producción para trabajar con nosotros.
La salida a producción es donde empieza el trabajo que se nota. Acompañamos la operación, corregimos y hacemos evolucionar los módulos mientras dure la relación.
Escribimos software que otro equipo pueda entender dentro de tres años. Es menos vistoso que la última moda técnica, y es lo que sostiene una operación en el tiempo.
Recorremos la operación antes de proponer nada. En más de un caso la conclusión fue que el cliente necesitaba menos software del que venía a comprar.
El mismo equipo que construye el producto es el que lo pone a andar en la empresa. No tercerizamos la implementación.
Definimos con el cliente qué indicador tiene que moverse y lo medimos desde el arranque. Si no se mueve, es nuestro problema.
Cuéntenos qué necesita resolver y le decimos con franqueza si podemos ayudarle.
Contáctenos